Inventos.
Del latín inventum, el término invento se refiere a la cosa inventada o a la acción y efecto de inventar (hallar o descubrir algo nuevo o desconocido). La persona que dedica su tiempo a estos descubrimientos se conoce como inventor.
Los inventos pueden basarse en ideas previas u objetos ya existentes.
Sin embargo, el proceso de invención puede incluir modificaciones o
innovaciones que derivan en algo inédito. Cuando la creación surge a
partir de la inventiva de la persona y sin antecedentes concretos, el
invento supone un gran aporte al conocimiento humano.
Los inventos pueden ser protegidos a través de una patente.
Este recurso legal implica que la explotación del invento sólo está
permitida a quien posee la patente. Por lo general, el propio inventor
se encarga de tramitar y obtener la patente aunque, en ciertas
oportunidades, el inventor vende los derechos a una empresa.
Una vez que dispone de la patente, la compañía está en condiciones de
explotar comercialmente el invento y producirlo a gran escala.
El hombre se ha dedicado a la invención desde sus orígenes. El desarrollo del lenguaje (un sistema de signos) suele ser considerado como el primer gran invento de la historia.
La mayoría de los inventos físicos (con objetos concretos y reales) que
datan de la prehistoria fueron realizados en piedra, como las primeras
ruedas.
Muchos son los inventos que han tenido lugar a lo largo de la
Historia y entre ellos podríamos destacar a varios que se han convertido
en elementos imprescindibles de nuestra existencia, que han mejorado
nuestra calidad de vida y que nos han hecho que avancemos
considerablemente en distintas áreas y facetas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario